Volvimos a Predictive Dealflow después de seis meses de haberlo dejado por una prueba con hojas de cálculo. La diferencia no está en las alertas, que funcionan bien, sino en cómo el sistema reordena el pipeline cuando una cuenta cambia de comportamiento. En nuestro caso, detectó que un cliente que llevaba tres meses sin abrir correos empezó a visitar la página de precios dos veces por semana. Eso nos permitió rearmar la propuesta antes de que el competidor apareciera. No es magia, es consistencia: los datos que ya teníamos en el CRM empezaron a decir algo útil. Para un equipo de ocho vendedores, el ahorro de tiempo en reuniones de revisión fue inmediato.